viernes, 3 de julio de 2009

FALLECIÓ EL CHAMÁN MAYOR DE LOS HUICHOLES, JOSÉ BENÍTEZ SÁNCHEZ


Los nahuales, hechiceros y chamanes huicholes acompañan con música y danzas al artista wixarika don José Benítez Sánchez, chamán mayor que inició su peregrinación a los 71 años, hacia el mar acompañado del venado convertido en peyote sagrado.


Fue al encuentro de sus ancestros, de su bisabuelo el sol, de su hermano mayor el viento para luego convertirse en nube, pues falleció el pasado miércoles 1 de julio, en el Hospital Central de Nayarit en la ciudad de Tepic.
 

El maestro José Benítez nació en 1938 en Santa Gertrudis, comunidad de Wautia, San Sebastián Teponahuaxtlán, municipio de Mezquitic, Jalisco. A los tres años de edad su familia emigró a Nayarit donde vivió con la comunidad de Zitakwa.
 
Guiado por su abuelo y su padrastro se inició en el conocimiento de los antepasados. Se hizo chamán (mara'arakame) cuando era niño y se le dio el nombre de Yucaye Kukame, que significa caminante silencioso.
 
Fue gran exponente de la cultura wixaritari, por lo que fue galardonado por el gobierno federal con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de Artes y Tradiciones Populares, en 2003, por su obra artística.
 

En marzo de 2008, cuando cumplió 70 años, estuvo presente en Comala y compartió su obra en una exposición Pasos del caminante silencioso dentro del Cuarto Festival Mítica Comala (Ecos de la Costa 14/03/08). Gracias a que fue protector y amigo de la comalteca Patricia Valencia, logramos conocer al que transportaba sus rezos a hilos y estambres llenos de color. Sus obras ahora son como amuletos protectores por siglos, pues cada una de ellas tienen un significado especial.
En aquella ocasión estuve junto a él escuchando el pregón y significado de sus obras textiles que llamaba pinturas. Me llevó a otra realidad. Previamente realizó unas ofrendas acompañados de cantos chamánicos ante nuestra mirada incrédula pues se brincó todos los protocolos de la autoridad municipal y estatal. Una por una fue platicando la magia contenida en cada tabla cubierta de cera de abeja, sobre las que con estambres acrílicos de brillantes colores, lograba hacer visible lo invisible para los simples mortales.


Logró abrir una ventana que me permitió asomarme a traducir sus “visiones de los seres sobrenaturales que pueden ser vistos directamente”, decía. “No podríamos contar la historia de nuestros ancestros ni en cinco años, porque es algo muy profundo” explicaba frente a sus obras.


Tal vez don José, veía su tiempo de vida porque la gran cantidad de obras que presentó, estaban entonados en morados, violetas y azules con algunos toques verdes y estos, son colores de transición.

 
De estatura mediana y tez morena curtida por el sol, portaba orgullosamente su traje huichol de manta bordada, que resaltaba por el contraste de colores, verde claro con el rosa magenta, se enlazaban el verde limón, naranja y amarillo, todos los colores fosforescentes “representaban la flor de peyote que veían a los bisabuelos”, dijo Cruzado tenía un morralito color violeta y su cinturón tejido que le rodeaba la cintura. Usaba pulseras de chaquira, un sombrero del que colgaban pequeñas tiras con figuras geométricas elaboradas también con chaquira y adornos de plumas de colores.

Rodeando el cuello llevaba un collar de flores naturales de bugambilia que lo distinguían y en la mano derecho sostenía unas pequeñas cañitas que remataban con plumas. Con ellas también nos llevó a recibir la bendición de los dioses. Ahora llegará en su peregrinar a Real de Catorce en forma de nube.
 

Desde 1972 expuso su trabajo en diversos estados de la República Mexicana, su obra trascendió fronteras pues logró lo que todo artista desea, exponer en diversos lugares del extranjero como galerías y museos y exhibió en distintos países del mundo: Estados Unidos, Japón, Canadá y en Europa, entre otros. Su obra de mayor dimensión, de 20 metros cuadrados, se ubica en la estación Juárez del tren ligero de la ciudad de Guadalajara. El legado de don José quedó plasmado en el libro José Benítez y el arte huichol.
 
La semilla del mundo, de Gabriel Pacheco Salvador y José Luis Iturroz Leza, que Conaculta, a través de la Dirección General de Culturas Populares, en colaboración con la Secretaría de Cultura de Jalisco, publicó en 2003.
 
Texto obtenido de la Edición del 1 de Julio 2009 de "ecos de la cosa" por Arte Total - Blanca Garduño
 

Ver obras de arte huichol http://www.nierika.com.mx/ahhilo.html

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